China ha anunciado la prohibición inmediata de la exportación de varios minerales estratégicos a Estados Unidos, entre ellos galio, germanio, antimonio y materiales superduros, fundamentales para la fabricación de semiconductores, armamento y otras tecnologías avanzadas. Además, el grafito estará sujeto a una revisión más estricta antes de su exportación.
Una de las materias primas más estratégicas en este conflicto es el tungsteno (wolframio), un mineral crítico para múltiples industrias debido a su alta resistencia y densidad. Se utiliza en la fabricación de herramientas de corte, componentes aeroespaciales, blindajes militares y tecnologías avanzadas.
Un golpe a la industria tecnológica y militar estadounidense
El endurecimiento del control sobre estos minerales responde a las restricciones impuestas por el gobierno de Biden para limitar el acceso de China a tecnología avanzada estadounidense. Pekín está utilizando su dominio en la producción de estos recursos estratégicos como una herramienta de presión en la guerra tecnológica.
En los últimos años, China ya había implementado regulaciones para supervisar la exportación de galio y germanio, materiales esenciales para semiconductores, y en 2023 incluyó al antimonio, utilizado en explosivos militares. El tungsteno, aunque no mencionado directamente en las restricciones recientes, es un material de doble uso (civil y militar), por lo que cualquier limitación en su suministro podría afectar gravemente la fabricación de productos clave en EE.UU., incluyendo armamento de precisión y maquinaria industrial.
La prohibición china de exportar minerales superduros podría provocar un especial descontento en la comunidad de seguridad nacional estadounidense. Al parecer, esa prohibición iba dirigida a las exportaciones chinas de tungsteno, vital para fabricar balas y proyectiles perforantes, dijo Oliver Friesen, director ejecutivo de Guardian Metal Resources, empresa londinense que planea extraer tungsteno en Nevada.
Establecer una nueva mina de tungsteno en Nevada llevará cerca de tres años, dijo. “Estamos avanzando con bastante rapidez”, agregó.
Cuando el gobierno de Biden amplió en septiembre los aranceles que Trump impuso en su primer mandato, añadió un arancel del 25 por ciento a las importaciones de tungsteno procedentes de China, como parte de un esfuerzo para persuadir a los usuarios de tungsteno de Estados Unidos para que buscaran proveedores más confiables en otros lugares.
El contexto político y la escalada del conflicto
El anuncio chino coincide con la posible llegada de Donald Trump a la presidencia de EE.UU., quien ha prometido endurecer aún más las restricciones comerciales contra China. En respuesta, Pekín ha intensificado su control sobre la exportación de minerales estratégicos.
China ya había impuesto en octubre nuevas normativas para que los exportadores de tierras raras –incluyendo el tungsteno– informaran detalladamente sobre el uso final de los materiales en las cadenas de suministro occidentales. Esta política ha generado incertidumbre en los fabricantes de semiconductores, armamento y dispositivos electrónicos, que dependen de un suministro estable de estos recursos.
FUENTE | NEW YORK TIMES